Es el documento que acredita que una vivienda cumple las condiciones mínimas de habitabilidad (superficie, ventilación, instalaciones, etc.).
Sin ella no se puede considerar legalmente una vivienda habitable.
En la mayoría de comunidades (como Cataluña, Baleares, Comunidad Valenciana o
La Rioja) es obligatorio tener la cédula de habitabilidad vigente para formalizar la compraventa ante notario.
El notario o el comprador puede solicitarla antes de firmar.
Si la vivienda no tiene cédula (por ejemplo, es muy antigua), se puede vender igualmente, pero:
El comprador debe aceptar por escrito que se vende sin cédula.
En ese caso, no podrá dar de alta suministros (agua, luz, gas) hasta obtenerla.
Viviendas a reformar o derribar: se puede vender sin cédula si se especifica en el contrato que no está habitable.
Viviendas muy antiguas que nunca la tuvieron: se puede vender, pero el nuevo propietario deberá tramitarla si quiere residir allí.
El certificado de eficiencia energética (CEE) es obligatorio para vender o alquilar una vivienda en toda España, sin excepción.
Te explico brevemente:
El Certificado de Eficiencia Energética indica el consumo de energía y las emisiones de CO₂ de una vivienda, con una etiqueta de la A a la G (como los electrodomésticos).
Es obligatorio por ley desde el Real Decreto 390/2021.
El propietario vendedor debe tener el certificado en vigor antes de publicar el anuncio o enseñar la vivienda.
El comprador tiene derecho a recibir una copia del certificado.
El notario puede pedirlo en el momento de la firma y suele mencionarse en la escritura.
Dura 10 años.
Lo emite un técnico certificado (arquitecto, ingeniero, etc.).
Suele costar entre 40 € y 120 €, según la zona y el tamaño de la vivienda.
Si se vende o alquila sin el certificado, las sanciones van de 300 € a 6.000 €, dependiendo de la gravedad.